Revistas científicas electrónicas
 
1 Introducción
1 Introducción: Comunicación formal e informal

Hasta los años 50, las revistas eran editadas por entidades de tipo académico. A partir de esa fecha, y debido a la enorme cantidad de artículos que se producían, fueron las editoriales las que asumieron las funciones de seleccionar, revisar y editar los artículos enviados por los investigadores, para su posterior comercialización principalmente a través de las bibliotecas de las instituciones académicas y así ser consultadas por la comunidad científica. De forma paralela, organizaciones académicas o empresariales han recogido, analizado y clasificado las revistas científicas y han creado bases de datos en diferentes áreas del conocimiento, que sirven de herramienta imprescindible para que cualquier científico, profesional o usuario pueda localizar información especializada.

Por el contrario, la comunicación informal es aquella donde o no existe este control o éste es mas laxo. La tipología documental es más variada y se engloba bajo el concepto de literatura gris: prepublicaciones, actas de congresos, comunicaciones a través del correo electrónico o postal...

A través de la comunicación formal, el autor científico no sólo no recibe una remuneración económica directa por su trabajo sino que además, en ocasiones, debe costear total o parcialmente la publicación del mismo. Lo que básicamente recibe el autor es un reconocimiento intelectual de la comunidad científica, reconocimiento que se traduce en algún tipo de promoción en su trabajo (sexenios, etc) o mayor facilidad para conseguir financiación para las investigaciones que esté desarrollando, etc...

Funciones de las revistas científicas:

  • Control / Certificación de calidad de los resultados de investigación (que son correctos, exactos y novedosos)
  • Medio de transmisión y difusión pública del conocimiento
  • Medio para conocer los últimos avances con rapidez
  • Reconocimiento intelectual para el autor
  • Protección legal de los derechos de autor
  • Mecanismo de evaluación de la actividad investigadora
  • Archivo del conocimiento si se garantiza su accesibilidad

Las revistas científicas nacieron a mitad del siglo XVII con la publicación, casi simultánea, de Le Journal des Savants, de la Academie de Sciences de París, y Philosophical Transactions de la Royal Society of London. Su propósito era comunicar los resultados de los experimentos llevados a cabo en los laboratorios, invenciones y datos meteorológicos en física, química y anatomía. A partir de este momento, les “journals” fueron adoptados como el medio más idóneo para comunicar nuevos resultados a la comunidad científica. Desde entonces su número ha sido creciente año tras año.

Tradicionalmente, y a medida que el número de revistas aumentaba, éstas han sido gestionadas por diferentes editoriales encargadas de la selección, revisión y edición de los artículos enviados por los investigadores, para después comercializarlas a través de las bibliotecas de las instituciones académicas y así ser consultadas por la comunidad científica. De forma paralela, organizaciones académicas o empresariales han recogido, analizado y clasificado las revistas científicas y han creado bases de datos en diferentes áreas del conocimiento, que sirven de herramienta imprescindible para que cualquier científico, profesional o usuario pueda localizar información especializada.

Desde los años 1990, la edición científica de revistas se ha visto influenciada por la aparición de Internet. Cada año son más los títulos que se publican en este nuevo medio distinto al impreso. De hecho, Internet está cambiando los patrones de comunicación entre los científicos, así como su estilo de trabajo. La edición científica tradicional se ha visto alterada por la aparición de la edición electrónica de distintas formas: supone la aparición de nuevas formas de comunicación de contenidos, nuevos formatos, nuevos servicios de valor añadido, nuevos estándares, nuevos proyectos cooperativos, nuevos papeles para los distintos actores que intervienen en torno a las revistas científicas electrónicas.

En resumen se puede decir que Internet da protagonismo a los lectores, refuerza la posición de los autores, aviva la competencia entre editores y desafía la función clásica de las bibliotecas.